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Tarima flotante en Barcelona
La tarima flotante describe una forma de colocar el suelo, no un material concreto: las piezas se encajan entre sí mediante un sistema de clic, sin pegamento en toda la superficie ni clavos. Puede hacerse con madera maciza o con suelo laminado, según el acabado y el mantenimiento que busques. Te ponemos en contacto con instaladores de nuestra red en Barcelona.
Qué incluye la instalación de tarima flotante
Instalar una tarima flotante incluye la elección del material, madera maciza o suelo laminado, porque la técnica de colocación sin pegamento en toda la superficie es la misma en ambos casos, aunque el resultado y el mantenimiento posterior sean distintos. El instalador de nuestra red orienta sobre qué material encaja mejor con el uso previsto de cada estancia. El trabajo incluye la colocación de la lámina aislante bajo el pavimento, que amortigua el ruido y compensa pequeñas irregularidades de la base, y el hueco de dilatación perimetral necesario para que la tarima se mueva libremente con los cambios de temperatura y humedad sin abombarse. También forman parte del encargo los remates: rodapiés que ocultan la separación con la pared, perfiles de transición en los cambios hacia otras estancias, y el corte de piezas alrededor de puertas, columnas o instalaciones fijas del suelo. Al no necesitar pegamento en toda la superficie, la tarima flotante suele instalarse sobre el pavimento anterior sin levantarlo, siempre que esté nivelado y en buen estado. El instalador revisa esa base antes de decidir si conviene colocar directamente encima o si es mejor retirarla primero. También existe la variante de tarima flotante de exterior, pensada para terrazas y zonas con humedad ambiental.
Cómo se hace la instalación
El proceso empieza con la revisión del suelo existente: el instalador comprueba la nivelación, la humedad y el estado general de la base, porque el sistema de clic necesita una superficie regular para encajar bien y no crujir con el paso del tiempo. Sobre esa base, extiende la lámina aislante en toda la superficie, solapando las juntas entre rollos, y deja un hueco de dilatación perimetral junto a las paredes, necesario porque las piezas se mueven ligeramente con los cambios de temperatura y humedad, tanto si son de madera maciza como de laminado. A continuación coloca las piezas encajándolas entre sí mediante el sistema de clic, empezando desde una esquina y avanzando en línea recta hacia el resto de la estancia. Va comprobando que cada pieza quede bien encajada con la anterior, sin espacios ni desniveles entre ellas, y corta las piezas de los extremos a la medida exacta del hueco. En los puntos de transición hacia otra estancia, coloca los perfiles correspondientes, y remata el perímetro con rodapiés o molduras que ocultan el hueco de dilatación. Alrededor de puertas, columnas o instalaciones fijas, ajusta cada pieza a la forma concreta del obstáculo con cortes específicos. Si la tarima es de madera maciza, deja pasar un tiempo de aclimatación antes de colocarla, para que el material se estabilice con la humedad de la estancia; si es de laminado, ese paso no es necesario porque el material no reacciona igual a los cambios de humedad. Al terminar, retira los separadores utilizados durante el montaje y comprueba que no queden piezas sueltas ni juntas mal encajadas.
Cuánto dura la instalación
El tiempo de instalación de una tarima flotante depende, en gran parte, del material elegido. Con paneles de laminado, una vivienda de tamaño medio suele resolverse en uno o dos días, porque no hay tiempos de secado ni acabado posterior. Con madera maciza, el proceso puede alargarse si además se aplica un tratamiento o barniz tras la colocación. El estado del suelo base vuelve a ser el factor que más puede modificar el plazo. Una base ya nivelada acelera el trabajo; una base con desniveles importantes obliga a aplicar antes una capa de nivelación, que necesita secar antes de continuar con la colocación. Si la tarima se coloca directamente sobre un pavimento anterior en buen estado, el trabajo es más rápido porque se evita la fase de retirada. Si hay que levantar un suelo existente primero, el plazo se alarga según la superficie y el material que se retira. Al ser un sistema sin pegamento en toda la superficie, la ventaja de la tarima flotante frente a otros pavimentos pegados es que la estancia puede volver a usarse con normalidad muy poco después de terminar la instalación, sin esperas largas de secado.
De qué depende el presupuesto
El presupuesto de una tarima flotante depende, en primer lugar, del material elegido: madera maciza o suelo laminado, cada uno con un coste de material distinto, independientemente de que la técnica de colocación sea la misma en los dos casos. Dentro de cada material, el formato de las piezas, su grosor y el acabado superficial influyen en el resultado. Una tarima flotante de madera maciza con capa gruesa no cuesta lo mismo que una con capa más fina, y un panel laminado de clase de uso alta no es lo mismo que uno de uso doméstico moderado. El estado del suelo existente es otro factor determinante. Una base nivelada y seca reduce el trabajo previo, mientras que una base irregular o con un pavimento anterior que hay que retirar añade tiempo y material de preparación antes de colocar la tarima. La superficie total, el número de estancias y los cambios de pavimento entre ellas condicionan la cantidad de remates, perfiles de transición y cortes necesarios. Un espacio con muchos rincones, puertas o columnas exige más trabajo de ajuste que uno diáfano de la misma superficie. Si el proyecto incluye una variante de tarima flotante de exterior, pensada para terrazas, el material y los sistemas de fijación cambian respecto a un interior, lo que también se refleja en el presupuesto.
Qué mirar antes de contratar
- Decidir primero si quieres tarima flotante de madera maciza o de laminado, porque son materiales distintos con mantenimiento distinto.
- Preguntar si el presupuesto incluye la lámina aislante bajo el pavimento y el hueco de dilatación perimetral.
- Confirmar si el instalador retira el pavimento anterior o coloca la tarima directamente encima, y qué implica cada opción.
- Pedir la ficha técnica del material elegido, con el grosor y, si es laminado, la clase de uso según su norma.
- Verificar si rodapiés y perfiles de transición entre estancias están incluidos en el presupuesto.
- Preguntar si existe una variante de exterior si el proyecto incluye una terraza, porque el material no es el mismo que en interior.
Errores frecuentes
- Confundir tarima flotante con un material concreto, cuando en realidad describe cómo se coloca el suelo, no de qué está hecho.
- No dejar el hueco de dilatación perimetral junto a las paredes, lo que provoca abombamientos con los cambios de temperatura.
- Colocar tarima de madera maciza sin dejar tiempo de aclimatación previo, lo que puede generar movimientos del material después.
- Instalar sobre una base con humedad sin comprobarlo antes, lo que afecta tanto a la madera maciza como al laminado.
- Usar material de interior en una terraza, en vez de la variante de tarima flotante de exterior pensada para esas condiciones.
Preguntas frecuentes
Lo que suelen preguntarnos
¿La tarima flotante es un material o una forma de colocarlo?
Es una forma de colocarlo: las piezas se encajan entre sí mediante un sistema de clic, sin pegamento en toda la superficie. El material puede ser madera maciza o suelo laminado, según el acabado y el mantenimiento que busques para la vivienda.
¿Qué diferencia hay entre tarima flotante y parquet?
El parquet es un material, madera maciza con una capa superior de al menos 2,5 milímetros que se puede lijar. La tarima flotante es una técnica de colocación que puede aplicarse tanto a parquet de madera maciza como a suelo laminado.
¿Se puede poner tarima flotante en un negocio con mucho paso?
Depende del material elegido. Si es laminado, hay que escoger una clase de uso comercial según su norma de clasificación; si es madera maciza, conviene valorar con el instalador si aguanta bien el tránsito intenso previsto a diario en ese local.
¿Se puede instalar tarima flotante sobre el suelo actual?
En muchos casos sí, siempre que la base esté nivelada, seca y en buen estado general de conservación. El instalador revisa el pavimento existente antes de decidir si conviene colocar la tarima directamente encima o retirar el suelo anterior primero.
¿Hace falta pegamento para instalar una tarima flotante?
No en toda la superficie, que es precisamente lo que la diferencia de otros sistemas de colocación. Las piezas se encajan entre sí mediante un sistema de clic, aunque algunos fabricantes recomiendan un cordón de adhesivo puntual en ciertas zonas.
¿Existe tarima flotante para exteriores?
Sí, existe una variante de tarima flotante de exterior, con materiales y sistemas de fijación pensados para resistir la humedad ambiental y los cambios de temperatura propios de una terraza, distintos a los de una tarima pensada solo para interior.
¿Es compatible la tarima flotante con suelo radiante?
Depende del material y del grosor de las piezas elegidas, tanto si es madera maciza como laminado. No todos los productos son compatibles con suelo radiante, así que conviene comprobarlo con el instalador antes de comprar el material para la obra.
¿Cuánto ruido hace la tarima flotante al andar?
Depende sobre todo de la lámina aislante que se coloque debajo, que amortigua el ruido de pisadas. Una instalación sin esa capa, o con un aislante de baja calidad, suele sonar más hueca que una con un buen aislamiento acústico.
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