Qué incluye
La carpintería de madera abarca varios campos distintos, aunque compartan el material de base. Por un lado, la carpintería estructural: vigas, entramados de tejado y elementos de armazón que forman parte de la construcción del edificio. Por otro, la carpintería de acabados: puertas, ventanas, escaleras, molduras, rodapiés y suelos de madera maciza o tarima.
En un proyecto de vivienda, lo más habitual es que el trabajo se centre en puertas interiores y exteriores, ventanas de madera o mixtas, escaleras o tramos de escalera, y suelos de tarima. También entra en este apartado la sustitución de elementos de carpintería antigua, como marcos deteriorados o puertas que ya no cierran bien por el paso del tiempo.
El trabajo incluye la elección del tipo de madera según el uso: maderas más resistentes a la humedad para exteriores o baños, y maderas nobles para acabados vistos como escaleras o molduras. Si el proyecto lo pide, también se valora el PVC como alternativa a la madera en puertas, ventanas y cerramientos, sobre todo cuando el aislamiento térmico o el poco mantenimiento pesan más que el acabado tradicional.
Esta página no cubre las persianas ni la carpintería centrada solo en ventanas y motorización, que tienen su propia página dedicada.
Cómo se hace
El proceso cambia según si se trata de carpintería estructural o de acabados, pero sigue un orden parecido.
Primero, toma de medidas y valoración. El carpintero visita el espacio, mide huecos de puertas y ventanas, revisa el estado de elementos existentes y valora qué tipo de madera o material conviene según el uso y la exposición a humedad o sol.
Segundo, elección de material y diseño. Se define el tipo de madera (maciza, laminada, tratada), o se decide si el PVC es una alternativa mejor para ese hueco concreto, según el aislamiento buscado y el mantenimiento que se quiera asumir a largo plazo.
Tercero, fabricación o pedido de las piezas. Las puertas, ventanas o tramos de escalera se fabrican a medida o se piden ya cortados según las medidas tomadas, con el acabado (barniz, pintura, lacado) definido de antemano.
Cuarto, instalación. El carpintero monta las piezas en su ubicación final: cuelga puertas, encaja marcos de ventana, fija los tramos de escalera o coloca la tarima siguiendo el sentido de la luz natural de la habitación. En carpintería estructural, este paso incluye anclar vigas y entramados según el proyecto.
Quinto, ajustes y acabado. Se revisan cierres, bisagras y holguras, se retocan los cantos donde haga falta, y se aplica el acabado final si no venía ya de fábrica. En suelos de madera, esta fase incluye el lijado y barnizado si el material lo requiere.
Cuando el proyecto combina varios elementos, como puertas nuevas y suelo de tarima, el carpintero suele coordinar el orden de instalación con el resto de la obra para no dañar piezas ya montadas.
Cuánto dura
El tiempo de un trabajo de carpintería de madera depende del tipo de elemento y de si las piezas se fabrican a medida o se instalan ya hechas.
Cambiar unas pocas puertas interiores con marcos estándar avanza más rápido que un encargo a medida, donde hay que esperar a la fabricación de las piezas antes de poder instalarlas. Las ventanas de madera a medida suelen llevar más tiempo de espera que las de PVC o aluminio, que a menudo vienen de catálogo.
El estado de los huecos existentes también influye: si los marcos antiguos están en buen estado, la sustitución es más directa; si hay que ajustar o reformar el hueco, el trabajo se alarga.
En suelos de madera o tarima, el tipo de instalación pesa mucho: un suelo flotante avanza más rápido que uno clavado o encolado, y si además hay que lijar y barnizar in situ, ese acabado añade tiempo de secado entre capas.
Cuando la carpintería forma parte de una reforma más amplia, su plazo depende también de cuándo se puede acceder a cada estancia sin interferir con otros oficios, como la pintura o el suelo del resto de la vivienda.
De qué depende el presupuesto
El presupuesto de un trabajo de carpintería de madera varía según varios factores que conviene tener claros antes de pedir precio.
El tipo de material es el primero: madera maciza, madera laminada, madera tratada para exteriores o PVC como alternativa. Cada uno tiene un coste de material y un proceso de fabricación distintos, y no todos son intercambiables para el mismo uso.
El número de piezas y sus medidas influyen directamente: no es lo mismo cambiar dos puertas estándar que equipar una vivienda entera con puertas, ventanas y suelo de tarima a medida.
Si las piezas son a medida o de catálogo también cambia el presupuesto. Un hueco no estándar, una escalera con un diseño particular o una ventana con medidas fuera de lo habitual requieren fabricación específica, frente a elementos que ya vienen prefabricados en tamaños comunes.
El acabado elegido pesa igualmente: barniz, pintura, lacado, o un tratamiento especial para exteriores o zonas húmedas, cada uno con su propio proceso de aplicación.
Por último, si el trabajo incluye carpintería estructural (vigas, entramados de tejado), el presupuesto depende también del alcance de esa parte, que suele requerir más medios y tiempo que la carpintería de acabados como puertas o molduras.