Qué incluye
Una reforma de baño combina varios frentes que conviene planificar juntos. El primero es la fontanería: el estado de las tuberías, la grifería y el desagüe, que hay que revisar antes de cerrar paredes o suelo. El segundo son los sanitarios y la ducha o bañera: inodoro, lavabo, plato de ducha y mampara son los elementos que más condicionan el diseño final de la estancia y su comodidad de uso diario.
El alicatado y el pavimento son otro bloque importante, ya sea con azulejo tradicional o gres porcelánico, y su elección afecta tanto al aspecto final como al mantenimiento posterior. Si el baño necesita mejorar el aislamiento, sobre todo en muros que dan al exterior o a una zona húmeda de la vivienda, se puede recurrir a pladur en los tabiques, lo que además facilita ocultar nuevas instalaciones sin picar toda la pared.
La parte eléctrica también entra en el alcance: los baños tienen normativa propia sobre qué aparatos pueden instalarse en cada zona según la distancia al agua, así que la ubicación de enchufes, interruptores y puntos de luz se revisa como parte del proyecto, no como un añadido al final. La ventilación del baño también entra en el alcance, ya sea revisando el extractor existente o instalando uno nuevo, porque un baño mal ventilado favorece la humedad y el moho con el paso del tiempo.
Cómo se hace
El proceso empieza con una visita al baño, en la que el profesional revisa el estado de las tuberías, el desagüe y la instalación eléctrica, y comprueba si la distribución actual (posición del inodoro, el plato de ducha o el lavabo) se mantiene o cambia. Esa decisión condiciona buena parte del orden de la obra.
El primer trabajo suele ser el de fontanería: se localizan y, si hace falta, se sustituyen los tramos de tubería que van a quedar ocultos tras el alicatado, y se ajustan los puntos de agua a la nueva distribución de sanitarios. Si el proyecto incluye pladur para mejorar el aislamiento de algún muro, se instala en esta fase, antes de cerrar con alicatado.
A continuación se revisa y adapta la instalación eléctrica, respetando las zonas donde se pueden colocar enchufes o interruptores según la distancia al agua. Con las instalaciones cerradas, se coloca el alicatado en paredes y el pavimento en el suelo, dejando los huecos previstos para plato de ducha, mampara y sanitarios.
El plato de ducha y la mampara se instalan una vez seco el alicatado, seguidos de los sanitarios (inodoro, lavabo) y la grifería. El mobiliario del baño, si el proyecto lo incluye, se monta casi al final, cuando paredes y suelo ya están terminados. El último paso es la prueba de agua: se comprueba que el desagüe evacúa bien y que no hay fugas antes de dar la reforma por cerrada. Antes de entregar el baño terminado se retiran los materiales sobrantes y se limpia bien la estancia, incluidas las juntas del alicatado, para que puedas usarla desde el primer momento.
Cuánto dura
El tiempo de una reforma de baño depende principalmente de si se mantiene la distribución actual o se cambia de sitio el plato de ducha, el inodoro o el lavabo. Mover sanitarios implica desplazar tuberías y desagües, lo que añade trabajo de fontanería frente a un proyecto que solo renueva alicatado, sanitarios y grifería en su ubicación actual.
El estado de partida de las tuberías también influye: en viviendas antiguas es habitual encontrar tramos en mal estado que no se detectan hasta que se abre la pared, lo que puede alargar el calendario respecto a lo previsto en la visita inicial. Los tiempos de secado del alicatado y de las juntas antes de instalar plato de ducha o mampara son otro factor que no conviene acelerar, porque afecta directamente a la estanqueidad del baño.
Si es el único baño de la vivienda, conviene planificar con antelación cómo organizar esos días, ya sea con un baño provisional o coordinando los tramos de obra más molestos. El profesional te indica, tras la visita inicial, qué factores van a condicionar más el calendario en tu caso concreto.
De qué depende el presupuesto
El presupuesto de una reforma de baño depende de varios factores que conviene tener claros desde el principio. El primero es si se mantiene la distribución actual de sanitarios o se cambia de sitio el plato de ducha, el inodoro o el lavabo, porque mover instalaciones añade trabajo de fontanería frente a mantenerlas donde están.
El estado de las tuberías existentes también pesa: un baño con instalaciones antiguas necesita más intervención que uno donde solo se renuevan acabados sobre una fontanería en buen estado. La elección de materiales es otro factor importante, desde el tipo de alicatado o gres porcelánico hasta el modelo de plato de ducha, mampara y sanitarios, porque cada gama tiene prestaciones y durabilidad distintas.
Si el proyecto incluye pladur para mejorar el aislamiento de algún muro, eso añade una partida adicional al presupuesto. La accesibilidad de la vivienda y la necesidad de retirar sanitarios y alicatado antiguo también influyen en la logística del proyecto. El profesional valora todos estos factores en la visita inicial para ajustar el presupuesto a lo que necesita tu baño en concreto. La ventilación también cuenta: si hace falta instalar o mejorar el extractor, eso añade una partida propia al presupuesto. El profesional te lo indica en la visita inicial, junto con el resto de factores que afectan a tu baño concreto.